viernes, 20 de enero de 2006

Profecías y otras yerbas

Ya superamos la etapa del milenio que, como los menos entienden [los dotados de sentido común], aquél comenzó a las 00:00 horas del día 1° de enero del Año del Señor de 2001; y no en enero de 2000. Todos las conteos empiezan por el número 1, no por el cero.

 

Otra barbaridad es referirse al año como "del": ___ de ___ del 2000, ___ de ___ del 2003. WOW así las cosas, pues yo nací en el 1969. Lo correcto es que al referirse al año, se haga en singular: DE.

 

Por alguna razón, todos somos dados a entender mejor las cosas si junto al texto hay algún dibujito. Por eso algún genio tuvo la idea brillante de ilustrar algunas profecías de Nostradamus -relacionadas con Papas- y parece que hizo un buen trabajo. Lamentablemente no existe a disposición pública la referida colección de imágenes o Códice, sino una serie de imágenes en código ASCII que con un poco de color se verían bien. Ya los sobrinitos tienen tarea para este fin de semana

 

Encontré esta página referida sobre el Códice de Profecías sobre Papas, atribuído a Nostadamus. La versión en inglés se localiza aquí


 

La versión en español, acá


 

Aunque no sé por qué la versión en español viene más completa en cuanto a  imágenes se refiere. Pero resultan interesantes. Lo más hermoso de la jornada es que, cada que sucede una desgracia o cualesquiera acontecmiento que estremezca al mundo, siempre hay alguien que lo sabía desde antes, pero no lo quería decir antes porque a lo mejor le tildaban de loco. ¿Dudas? Pues léete esta otra:


 

Según que profetizó Cristina Morigino (a través de un enlace mediúmnico) la muerte del Papa Juan Pablo II, en MIlán, Italia, allá por febrero del '91 (aquí si se vale referirse a los años con del, porque decidí escribirlo así. Por eso). Incluso a la nota se agrega un dibujito que a mi punto de vista no tiene relación con lo del Papa. Pero como diría El Viejo: a río revuelto, ganancia de pescadores.

 

Yo también soy profeta: augurio que todos moriremos algún día. ¿Cuándo? Eso sí no lo sé, pero de que moriremos, moriremos. De eso no cabe la menor duda.

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