Siguiendo con mi recuperación de la hemorroidectomía, he tenido que hacer algunas cosas para hacer más tolerable el proceso de sanación. La piel ha sido cortada, ha habido extirpación de tejidos, hay sangrado e incomodidad. Obvio, hay que tener paciencia y disciplina para ayudar al cuerpo a la recuperación.
Evitar apretar.
Debido a que el músculo del esfínter anal está muy sensible, hay que evitar apretarlo y superar los espasmos. Apretar implica un esfuerzo adicional al músculo y eso puede ser doloroso. Al momento en que uno siente el espasmo, hay que aflojar de inmediato para evitar que se acalambre. El uso de los analgésicos prescritos por el médico y el baño de asiento puede disminuir la molestia.
También hay que evitar forzar la salida de orina. Apretar para que la vejiga expulse la orina es contraproducente, pues se daña la zona operada. Solamente hay que dejar fluir cuando sea inaguantable.
Evitar las donas.
Me refiero a los cojines con forma de dona, o con abertura al centro. Por su diseño tienden a abrir las nalgas, esto estira los tejidos y perjudica la cicatrización. Es mejor utilizar cojines firmes y cómodos.
No rascarse.
Naturalmente, hay que evitar rascarse en las heridas. Es molesto, pero si se rasca en el área de las costuras puede propiciarse una infección. Para evitar infecciones, el médico debe recetar antibióticos.
Cambiar la manera de levantarse - sentarse.
Normalmente, al hacer esa maniobra, se hace esfuerzo con los músculos internos de la pelvis. Para evitar ese esfuerzo y apretar, el trabajo lo deben hacer las piernas, con apoyo de una superficie firme para el impulso inicial (puede ser una silla, un bastón, un mueble bien sujeto, etc.)
El problema a superar es el impulso inicial. Ya impulsado, lo demás es pan comido.
Hacer baños de asiento; lubricar después del aseo.
Los baños de asiento deben ser conforme lo prescriba el médico. Usualmente son de 3 a 5 veces al día, por un máximo de 5 minutos, con agua tibia. Puede usarse té de manzanilla o de alguna otra que sea relajante, mezclada con el agua (un recipiente normal para baño de asiento utiliza 3 litros de agua, por lo que la porción debe ser una parte de manzanilla con dos de agua)
El aseo después de evacuar, debe ser empleando una pera (similar a la que se usa para el aseo de la nariz de los lactantes), llenándola con agua tibia y arrojando chorritos de agua en la zona anal. Si se cuenta con un bidet, mucho mejor.
Siempre secar SIN frotar. Se puede secar con papel sanitario o una toalla suave.
Realizado el baño de asiento o el aseo, hay que aplicar el ungüento lubricante que recomiende el médico. Se aplica con mucho cuidado en la zona anal evitando rascar en las costuras; y colocando una gasa para que ayude a contener el lubricante y prevenir el roce excesivo de las costuras al caminar.
Controlar las flatulencias.
Es complicado controlar la expulsión de flatulencias, así como su contención. Hay que evitar contenerlos, dejando salir los gases con moderación: aflojar para que solitos salgan. No es algo vergonzoso: hay que controlarlos.
Consumir agua / fibra.
El médico recomendará la cantidad de fibra a consumir para ablandar las heces. Poca fibra produce heces duras (más difíciles de expulsar); mucha fibra puede laxar (daña la mucosa que se está regenerando) o puede estreñir (esto es indeseable)
En mi caso, consumo dos vasos de fibra (una en la mañana y otra a medio día), empleando en cada caso la mitad de la porción (media cucharada)
Hay que consumir bastante agua. La medida que los comerciantes recomiendan son 8 vasos al día. La medida correcta es la que el cuerpo requiera. Evitar refrescos embotellados, cafés, agua saborizada, en exceso. Privilegiar el consumo de agua simple.
Conservar la dieta.
El médico es quien explicará cómo debe ser la dieta. Hay que evitar alimentos que modifiquen el PH de manera súbita. En mi caso, conservo el esquema dietético previo a la operación, conforme las indicaciones del médico.
Caminar y moverse.
La mejor forma para recuperarse de cualquier lesión, es moverse tan pronto como sea posible. Sí, hay dolor e incomodidad, pero hay que superarlo. Hay que perderle el miedo al movimiento. El mismo día de la cirugía me puse de pie, caminé, evacué. A cinco días de la operación, ya he sido capaz de viajar en coche tres veces, asear la casa, alimentar a las perras, limpiar la azotea... Esto me ha ayudado a la movilidad intestinal, a fortalecer mis músculos y a sentirme mejor.
Estarse o permanecer acostado sin hacer nada es peor, porque se atrasa la recuperación. Yo calculo que mi recuperación será rápida, no me gusta estar de ocioso.